Un ideal que viene de lejos.

El culturismo es un deporte singular porque trabaja por y con el propio cuerpo. Su perfomance es ir mejorando la calidad física, modelando un concepto de belleza corporal que es muy propio y personal. Este trabajo sobre UNO MISMO no es para todos ni todos están dispuestos a hacerlo con la dosis de esfuerzo, constancia y sacrificio que requiere. Aquí no hay marcas a batir sino desarrollo corporal con armonía y proporciones a lograr.

Escultor de sí mismo, el culturista, compita o no, ejecuta un obra tras un ideal de perfección viviendo una calidad de vida distinta. Entran en juego calidad de dieta, calidad de rutinas bien hechas y calidad de suplementación como sus mejores herramientas.

Y cuando se hace culturismo de competición entonces se transforma en un deporte de apreciación estética, de sentimiento y emoción ante algo que entra por la ventana de los ojos y atrae la mirada, como lo es una obra de arte bien lograda. El culturismo competitivo requiere al atletasaber mirarse y al que gusta de éste deporte, saber ver sin prejuicios y con mirada limpia, aunque se trate del propio cuerpo o del ajeno, sea varón o mujer. En este tema los errores y equívocos se multiplican, especialmente en los medios masivos de difusión y necesitamos una tarea paciente y perseverante para que comprendan la singularidad de nuestro deporte, que no tiene ningún complejo de inferioridad y al que debemos defenderlo como tal para que se lo considere en un mismo plano de igualdad que los demás, con reconocimiento olímpico o no, poco interesa.

No hay que olvidar que nuestro ideal es noble y viene de lejos, tanto que es una idea fuerza que distingue a la cultura occidental y al humanismo de Occidente: la valoración y apreciación del propio cuerpo. Fueron los griegos quienes lo entrevieron por primera vez quinientos años antes de Cristo en la polis ateniense, armonía física y espiritual de quien, recibiendo lo que la madre naturaleza le dio, es capaz de transformarlo hasta llegar a hacerse, en el ágora y en la palestra, una forma física plasmada de belleza, pero que necesita imperiosamente hacer crecer también a lo que tiene escondido…

Este ideal, relegado mucho tiempo por falsos prejuicios, lo retomó el Renacimiento, es valor aceptado desde el siglo XX y es el que justifica nuestro deporte como el más personal de todos y nos justifica en los esfuerzos que hagamos para que sea entendido y valorado como corresponde. Los atletas competidores tienen en ésta tarea una responsabilidad muy grande ya que son la ventana de cara al mundo. Deben saberse herederos y cultivadores de un legado estético valioso. Lo que ellos logren y exhiban irá a nutrir esta corriente, que no es sino un estilo de vida que hoy tiene ciudadanía universal.

Dr. Luis Angel Tau

FORMULARIO INSCRIPCION

Test-paper-icon